Efecto cuarentena: en Argentina creció el consumo de medicación y alcohol

Así lo reveló un estudio de la UBA. Los jóvenes adultos son los más afectados psicológicamente por el encierro. 
Efecto cuarentena: en Argentina creció el consumo de medicación y alcohol

Imagen ilustrativa

Por Redacción LA

Un estudio del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA), de la Facultad de Psicología de la UBA para investigar el efecto de la cuarentena en los argentinos reveló que hubo un aumento en el consumo de alcohol y en la medicación para combatir el estado emocional negativo.

Los expertos llegaron a esta conclusión gracias a un análisis comparativo de dos trabajos con encuestas sobre salud mental realizadas durante el aislamiento. 

La primera se hizo a los 11 días de iniciado el confinamiento sobre 2.631 consultados; y la segunda, a los 55 días, sobre 2.068. La idea era conocer el estado de salud mental de la población argentina y las conductas que implementan los ciudadanos para lidiar con el malestar psicológico durante el aislamiento obligatorio. 

Los primeros resultado de este estudio, impulsado por el Secretario de Investigaciones de la Facultad de Psicología, Martín Etchevers, reveló aumentó la toma de medicación para combatir el estado emocional negativo.

No solo las personas que tenía indicada esta medicación aumentaron sus dosis sino que además subió el uso de medicación sin prescripción médica. 

Pasó del 10,53% al 13,54% mientras que el consumo de alcohol aumentó del 8,1% al 11,51%, la consulta psicológica del 4,79% al 7,83% y la conversación con confidentes amigos del 37,06% al 42,07%.

No obstante, se redujo el grupo que no experimenta malestar del 38,5% al 31,58%. Aunque esto no hace más que demostrar que casi el 70% de los participantes experimentan malestar psicológico.

En tanto, la alteración del sueño durante la cuarentena afectó a alrededor del 75% de los participantes de ambas muestras. 

La disminución de la actividad física y la menor exposición a la luz solar en las grandes urbes alteran los ciclos del sueño, señala el estudio según consignó Clarín.

El dormir demasiado fue la alteración del sueño más frecuente en la muestra 1, mientras que el insomnio es el más frecuente en la muestra 2. 

Vida sexual

Otro dato importante que reveló el estudio es que a lo largo de la cuarentena, tanto a los 11 días como a los 55, más del 80% de los participantes informaron que su vida sexual empeoró.

Por otro lado, el 43,97% de ambas muestras los encuestados informó que su vida sexual es nada o poco satisfactoria.

«La sexualidad es considerada una de las conductas saludables junto al deporte y la vida social. El empeoramiento de la misma se asocia con los índices de malestar y la extendida restricción social. Es de prever que finalizada la cuarentena las dificultades vinculares persistan por el temor al contagio. Aún en parejas consolidadas la sexualidad humana puede explicarse en la tensión entre la presencia-ausencia que incrementa la fantasía y el deseo«, describe el informe.

El 37,55% de los encuestados dice necesitar ayuda psicológica, sin embargo, solo la recibe el 14,02%. Quienes no pudieron recibir tratamiento psicológico adujeron mayormente razones económicas (45%) y que preferían las sesiones presenciales (36%). 

Conclusiones

Según explicó el doctor Etchevers el estudio muestra que los síntomas psicológicos clínicos se incrementan significativamente de acuerdo a la duración de la cuarentena. 

“La muestra de los 55 días presenta más del doble de síntomas que la muestra de los 11 días. El impacto psicológico de la cuarentena requiere intervenciones que abarquen toda la población afectada por la cuarentena y la pandemia”, aseguró.

«Más acuciante aún resulta comprobar que se detecta un incremento también significativo de la cantidad de personas en riesgo de padecer un trastorno mental. Este dato es más grave que el anterior porque una vez instalado un trastorno mental se requiere de intervenciones de mayor complejidad, por parte de especialista”, agregó.

Jóvenes adultos los más afectados

De acuerdo a los resultados, los adultos jóvenes reportan mayor sintomatología que los adultos mayores. 

“En Argentina, los niveles de pobreza son más altos en los adultos jóvenes, quienes afrontan estresores mayores característicos del ciclo vital, incertidumbre en cuanto a la vivienda, inserción profesional, laboral, parejas menos consolidadas, embarazos, hijos pequeños».

En lo que refiere a los aspectos socioeconómicos, los sectores de menores ingresos experimentan mayor riesgo de trastorno psicológico por el estrés generado por las condiciones económicas.

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