Tras el desastre productivo en el ciclo anterior por la sequía histórica que afectó al país, los productores estiman una producción total de legumbres en torno a las 250.000 toneladas frente a las 132.250 toneladas que se produjeron en la campaña anterior.

Foto Marcelo Ochoa
Foto: Marcelo Ochoa.

La producción de arvejas, lentejas y garbanzos podría crecer en la campaña 2023/24 de legumbres hasta un 90% tras el desastre productivo que se registró en el ciclo agrícola anterior afectado por la sequía, aunque los productores todavía esperan por la calidad de los granos a obtener en esta cosecha.

Según estimaciones del sector, entre los tres granos se conseguiría una producción total de casi 250.000 toneladas frente a las 132.250 toneladas que se produjeron en la campaña anterior, fuertemente afectada por la falta de lluvias y las heladas tardías.

La recuperación más importante se daría en la producción de lentejas, la cual podría aumentar 366% al pasar de 6.250 toneladas el año pasado a 28.000 en el actual.

“Hay mejores perspectivas productivas. No tiene nada que ver con el año pasado, que fue catastrófico, con una caída en promedio del 50%”Jorge Vidal

En el caso de las arvejas, el incremento en el volumen cosechado alcanzaría el 116% al pasar de 60.000 a 130.000 toneladas, mientras que en el del garbanzo la trilla pasaría de 66.000 a 90.000 toneladas, equivalente a una suba en el volumen del 36%.

Estos cultivos se encuentran en pleno proceso de cosecha en estos momentos a nivel nacional.

En diálogo con Télam, el presidente de la Cámara de Legumbres de la República Argentina (Clera), Jorge Vidal, aseguró que en esta campaña “hay mejores perspectivas productivas. No tiene nada que ver con el año pasado, que fue catastrófico, con una caída en promedio del 50%”.

Foto Archivo
Foto: Archivo.

En este sentido, Vidal explicó que “si bien se sembró menos por falta de semillas y de humedad en los suelos, estimamos que con lo que hay implantado, la cosecha tiene que ser entre regular a buena“.

“Hoy estamos levantando la cosecha de invierno en legumbres, que es garbanzo, lentejas y arvejas”, precisó.

Detalló que “lo que se produjo con riego está medianamente bien y, los que se hicieron en secano (sin riego) los rendimientos son bajos y las calidades, si bien no son tan malas, son granos de tamaño chico, por lo menos en Salta. En Córdoba, por otro lado, muchos lotes de secano se perdieron”.

“Lo que esperamos que este año, si es que podemos terminar la cosecha bien, es sacar producción. Mercados hay, pero hay que ver bien qué calidades vamos a tener”Jorge Vidal

Asimismo, remarcó que “en lentejas se empezaron a cosechar algunos lotes con rendimientos de 1.200 a 1.300 kilos por hectárea. En lo que es la calidad, las lluvias últimas perjudicaron algunos campos y están empezando a aparecer granos arrugados“.

Mientras que “en arvejas, si no pasa nada, va a ser un año nuevo con un rinde de 1.200 kilos por hectárea, pero el tema está en las calidades y eso hace que haya lotes con manchas o blanqueado”.

El aspecto de la calidad es central para poder recuperar los volúmenes de exportación en el sector. “Lo que esperamos que este año, si es que podemos terminar la cosecha bien, es sacar producción. Mercados hay, pero hay que ver bien qué calidades vamos a tener”, dijo Vidal.

Foto Marcelo Ochoa
Foto: Marcelo Ochoa.

Hay que recordar que en la campaña pasada la arveja fue el cultivo que sufrió la peor caída en cuanto a los envíos al exterior: entre enero y abril de este año (último mes del que se tienen datos de ventas al exterior), los despachos totalizaron 4.635 toneladas por US$ 2,3 millones, mientras que en el mismo período de 2022 se embarcaron 70.473 toneladas por US$ 27,5 millones.

Según datos oficial en base a información surgida del Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA) a nivel nacional se implantaron entre estos tres cultivos 123.243 hectáreas, de las cuales 82.534 corresponden al garbanzo, 30.744 a arvejas y 9.965 hectáreas a lentejas.

El poroto, principal legumbre producida a nivel nacional, queda exceptuado de este cálculo ya que los trabajos de siembra comenzarán entre enero y marzo para ser cosechados a los 90 o 110 días posteriores.

De hecho, según el Tablero de Cultivos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, la campaña 2022/23 de poroto culminó con una producción total de 792.564 toneladas, por encima de las 680.000 toneladas del ciclo 2021/22.

Al respecto, Vidal sostuvo que “las perspectivas de siembra son buenas para el poroto, siempre y en cuanto se recuperen los perfiles de humedad en los suelos. Los pronósticos dan entender que sí. Ya empezó a llover en algunas zonas, pero venimos con el problema de que son desparejas”.

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