Unos 1.500 presos extranjeros se verían afectados por el plan del Gobierno ecuatoriano, que busca expulsar esa cifra de personas condenadas por delitos graves, que fueron a Ecuador a delinquir. El presidente Daniel Noboa aseguró que ya se ha puesto en contacto con los mandatarios de Venezuela, Colombia y Perú, países de origen del 80% de los extranjeros que están detenidos.

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