Aproximadamente la mitad de las personas internamente desplazadas en la capital de Haití han tenido que abandonar sus alojamientos temporales en las comunidades de acogida y ahora residen en condiciones vulnerables en asentamientos improvisados, casi duplicando la cifra de finales del 2022 y mostrando una tendencia de fatiga cada vez mayor en las comunidades y familias que las acogen.

Esta es una de las conclusiones de la última Matriz de Seguimiento de Desplazamiento (DTM) de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la cual pone de relieve los peligros cada vez mayores a los cuales están expuestas las personas desplazadas de Haití  y un deterioro muy preocupante del tejido social de un país asolado por la violencia de las pandillas y los desastres.

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