Así se desprende de distintos relevamientos privados y sectoriales. El retroceso de los ingresos a partir de la elevada inflación impactó en el consumo y se reflejará en los niveles de actividad económica.

El freno de la actividad se acentuó en los últimos meses. 
El freno de la actividad se acentuó en los últimos meses. 

El día que asumió como presidente, Javier Milei aseguró que “va a haber una estanflación”. Si bien la economía argentina convive desde hace varios años con períodos de estancamiento y elevada inflación, diversos factores confluyeron para que en los últimos meses la caída de la actividad se profundice. Y, tal como advierten los analistas, las perspectivas en el corto plazo no son alentadoras.

El último dato oficial corresponde al EMAE de octubre, que dio cuenta de una retracción del 0,1% frente al mes anterior, para acumular una contracción de 1,4% en diez meses. Una caída que respondió, mayormente, al impacto de la sequía en el agro y sus derivaciones.

Lo cierto es que el freno de la actividad se acentuó en los últimos meses. El INDEC informó caídas en la industria y la construcción durante noviembre y datos sectoriales reflejaron también números negativos en diciembre.

En el último mes de 2023, las ventas minoristas pymes tuvieron un derrumbe anual de 13,7%, y finalizaron el año con una baja del 3,4%, según la CAME. La entidad también informó que las ventas por Reyes Magos retrocedieron 13,6% anual.

El Índice Construya, que mide la evolución de los volúmenes vendidos de insumos para la construcción al sector privado, registró un descenso de 14,8% mensual y 17,4% interanual en diciembre. En tanto, según la Asociación de Fabricantes de cemento portland (AFCP), los despachos de cemento tuvieron su peor diciembre en cuatro años: cayeron 20,5% respecto de noviembre, y 12,9% frente al mismo mes de 2022.

La aceleración inflacionaria y la incertidumbre, en un escenario marcado por el cambio de gobierno y las nuevas medidas económicas, fueron algunos de los factores que impactaron en distintas ramas de la actividad en los últimos meses. Y que, según estiman analistas, “profundizó la tendencia estanflacionaria” que ya mostraba la economía argentina.

Inflación, caída del salario e impacto en el consumo

La aceleración de la inflación impactará en el consumo, aseguran los analistas.

La aceleración de la inflación impactará en el consumo, aseguran los analistas.

Mariano Fuchila

La actividad económica comenzó a enfriarse a partir de septiembre, que junto a octubre mostraron caídas mensuales leves, según los últimos datos del EMAE del INDEC. Lo que ya dio cuenta de que la economía estaba comenzando a encontrar un freno en su dinámica”, señaló a Ámbito Santiago Manoukian, Jefe de Research en Ecolatina.

Ese freno, sostuvo el analista, “se empezó a profundizar a partir de noviembre y más aún en diciembre”. “Producto del impacto de la aceleración inflacionaria sobre los ingresos reales de la población: con una caída del salario real que estamos previendo para diciembre cercana al 10%, que va a ser la más alta probablemente desde abril de 2002. Eso va a afectar claramente al consumo, que es el principal dinamizante de la economía de corto plazo: representa 70% del PBI”, detalló.

“Entonces, eso va a profundizar, en forma acentuada, la tendencia estanflacionaria que viene mostrando la economía desde 2011 hasta la fecha. No es algo nuevo, pero sí creemos que eventualmente uno podría llamarlo como ‘shock estanflacionario’, porque en estanflación ya venimos conviviendo hace varios años”, agregó Manoukian.

“Va a ser una recesión fuerte”, aseguró el economista, quien señaló que los distintos indicadores sectoriales “son las primeras muestras de esa recesión que se va a profundizar desde los últimos meses del 2023 y en este comienzo del 2024”.

Actividad económica: qué puede esperarse a futuro

Por su parte, según explicó Francisco Ritorto, economista de la consultora ACM, durante buena parte de 2023 se evidenció un proceso de “adelantamiento de consumo”, como forma de proteger el poder adquisitivo frente a una elevada inflación. Lo que, de alguna manera, permitió “atenuar la caída de la actividad”.

Es probable que tal proceso se vaya diluyendo en los meses por venir, ya que el impacto en los ingresos reales puede resultar significativo, principalmente por la aceleración inflacionaria que se espera a partir del realineamiento de precios relativos”, aseguró.

Adicionalmente, en los últimos meses comenzamos a ver recorte en los crecimientos de las industrias líderes (automotores e industrias metálicas básicas), mientras que el resto de los sectores industriales manufactureros profundizan su tendencia contractiva. Dicho escenario se vuelve similar para la actividad económica en general, lo que implica un panorama restrictivo para el primer trimestre de este año, en donde se profundiza a partir de un ‘reordenamiento’ de la actividad que comenzamos a observar”, agregó Ritorto.

De todas formas, el economista sostuvo que los “sectores de actividad con capacidad exportadora, probablemente mejoren sus desempeños y logren ‘amortiguar’ la caída de la actividad general”. “Por el otro lado, los sectores de actividad mayormente relacionados al mercado interno y a los bienes de consumo durables, se verán fuertemente afectados por una caída en el poder de compra de los salarios y peores condiciones de financiamiento. Resta ver cómo evoluciona el consumo en el resto de los bienes -como alimentos y bebidas- en un escenario como este, ya que podría revertir lo observado el año pasado, en donde dicho sector presento de los peores desempeños”, concluyó.

El impacto “atraviesa todas las actividades”

Hernán Letcher, director del CEPA, sostuvo que el impacto de la inflación en el poder adquisitivo y en el consumo “atraviesa todas las actividades”. Y, en base a distintas experiencias, explicó: “Hace unos días un comerciante me dijo que antes vendía 50 bolsones de gaseosa y hoy vende 10, mucha gente se pasa al jugo en sobre. Otra comerciante me escribió: ‘Se nos hace imposible, no hay ventas y no podemos aumentar los precios. No quiero echar gente, pero como viene la mano, va a estar difícil’. Un productor de cerdo de Santa Fe, dijo que las ventas cayeron un 30%, pese a que el cerdo vale un 30% menos que el vacuno”.

“En fin, la mayoría de diversos sectores dan cuenta de una caída de la actividad sensible en el mes de diciembre. Allí se cruzan diferentes variables: el aumento de los precios es la principal, también en parte la incertidumbre. Pero, probablemente en diciembre y en enero haya un impacto en la mayoría de las actividades”, concluyó.

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