Científicos mendocinos son parte de un estudio de la atmósfera sin precedentes

Los investigadores analizarán las ondas de gravedad atmosféricas, la quema de la biomasa y en qué estado se encuentra la capa de ozono.
Científicos mendocinos son parte de un estudio de la atmósfera sin precedentes

Estudiar el espacio y sus componentes es un anhelo que los seres humanos tienen desde hace muchísimos años. Par ello, se utilizaron e implementaron miles de opciones tecnológicas para conocer cómo se compone la atmósfera, los daños que se han realizado producto del cambio climático y analizar de esta manera el hábitat en que vivimos.

Por consiguiente, diversos investigadores de Argentina, Alemania y Chile, se han abocado a profundizar el estudio de la atmósfera a través de la tecnología de un avión alemán (especialmente equipado) que hará la travesía de conocer los detalles de la quema de la biomasa, las ondas de gravedad atmosféricas y el desempeño actual de la capa de ozono.

La quema de biomasa y sus contaminantes

Entre las investigaciones que se desarrollan se cuenta con la participación de Enrique Puliafito, investigador independiente del Consejo e investigador del Conicet, quién dialogó con Unidiversidad y brindó detalles específicos del proyecto de la quema de biomasa en la atmósfera.

“Este estudio de la atmósfera tiene tres objetivos: el primero es dinámico y permite conocer cómo se forman las ondas de gravedad, es decir todos los vientos que circulan sobre la atmósfera, para, de esta manera, determinar cómo es su generación y propagación; por otro lado, existe un segundo objetivo, el cual es más químico, que estudia cómo es la evolución del agujero de ozono, cuáles son las sustancias que lo destruyen y cómo es su evolución; y el tercer objetivo, pretende estudiar el efecto que tiene la quema de biomasa en la atmósfera y así analizar sus efectos contaminantes”, afirmó el investigador.

De esta manera, el investigador del Conicet y la UTN pretende obtener información aérea de los contaminantes y de aerosoles relacionados con la quema de biomasa, los cuales tienen efectos  potenciales sobre la precipitación, el derretimiento de los glaciares y el cambio climático.

“Se debe establecer el efecto que tiene la quema de biomasa, sobre todo después de lo que ha pasado con el humo de la Amazonía. Aquí se podrá estudiar cómo es su propagación, cómo se transmiten y dispersan estos contaminantes para estudiar si afectan los patrones de lluvia, nieve y el derretimiento de los glaciares y sobre todo lo relacionado con el cambio climático”, destacó Puliafito.

Los vuelos para este último análisis se desarrollarán durante todo el mes de noviembre, para que una vez finalizados, se puedan realizar las observaciones correspondientes de los datos y  sus respectivas publicaciones.

Recuperación del agujero de ozono

También, durante la segunda etapa, Rafael Fernández, docente e investigador de la UTN, el Conicet y docente de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNCUYO tendrá bajo su responsabilidad estudiar el proyecto que buscará evaluar el impacto que poseen los Halógenos tipo VSL sobre la destrucción del ozono estratosférico.

“En mi caso, me encuentro trabajando en el proyecto que estudia la destrucción del ozono y todas las sustancias halogenadas que actualmente forman el agujero de ozono”, afirmó Fernández.

En este sentido, el investigador destaca que el agujero de ozono se forma todos los años durante el inicio de la primavera (entre finales de agosto y principios de septiembre), luego durante septiembre toma su máximo tamaño y dimensión y, finalmente, hacia finales de noviembre y principios de diciembre se rompe el agujero.

“Este año en particular, hemos tenido una recuperación debido a que se ha dejado de emitir las sustancias que lo destruían y lo que hacemos los investigadores es evaluar si las predicciones a futuro resultan o no”, continuó.

Finalmente, Fernández comentó: “Para que esto ocurra, se ha generado un calentamiento estratosférico repentino, el cual produce un fenómeno que ha permitido que las temperaturas de la atmósfera sean más altas que lo habitual lo que ha favorecido para que el agujero de ozono sea bastante más pequeño que años anteriores”.

Qué son las ondas de gravedad atmosféricas

Alejandro De La Torre, investigador y docente del Conicet y la Universidad Austral, dialogó con nuestro medio y comentó qué significa estudiar las ondas de gravedad que se encuentran en nuestra atmósfera.

“Este es un experimento que realiza  un estudio en profundidad de los movimientos de la atmósfera, esto es lo que se conoce como ondas de gravedad. Las ondas de la atmósfera son similares a las ondas que se encuentran en la superficie del mar, solo que en el caso de la atmósfera no son visibles”, remarcó De La Torre.

“Estas ondas son muy importantes porque frenan o aceleran la atmósfera como un todo. En particular estas ondas son muy importantes para tres cosas: la primera, refiere al pronóstico del tiempo; la segunda para analizar la turbulencia de la atmósfera; y finalmente, estudiar las formas que se perturba la capa más alta que se conoce con el nombre de ionosfera, la cual refleja las telecomunicaciones”, finalizó.

Este proyecto que intenta estudiar en profundidad las ondas de gravedad lo integran los doctores Peter Alexander, Pablo Llamedo y Rodrigo Hierro, todos investigadores del Conicet y docentes de la Universidad Austral.

Sobre el proyecto de investigación

El proyecto se desarrolla en el sur argentino y se ubicará en las localidades de Río Grande (Tierra del Fuego) y El Calafate (Santa Cruz), el cual contará con la cooperación de investigadores del CONICET (Universidad Austral, Universidad Tecnológica Nacional y Universidad Nacional de Cuyo) y del Servicio Meteorológico Nacional, así como de varias decenas de especialistas de Alemania y de universidades de Chile y del Instituto Antártico Chileno.

“El experimento es muy grande el cual emplea cerca de 50 científicos de Alemania, Chile y Argentina, lo que muestra la importancia de la cooperación internacional para este tipo de estudios”, afirma Rodrigo Hierro, investigador adjunto del Conicet e integrante del grupo que dirige De La Torre.

Se trata de un experimento de características inéditas, debido a que las mediciones de los procesos, tanto dinámicos como químicos de la atmósfera, se realizarán desde el suelo, desde satélites e –in situ- desde una aeronave alemana (Gulfstream G550).

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