Polémica por el plan para que las playas de estacionamiento reciban bicicletas

Esta semana será tratado en el Concejo Deliberante un proyecto que obliga a las predios privados a resguardar los rodados menores. Los propietarios se oponen.

El intendente de Capital, Ulpiano Suarez, enviará esta semana al Concejo Deliberante, un proyecto que permitirá que los ciclistas resguarden sus rodados en las playas de estacionamiento de la Ciudad. El importe no podrá superar el 10% del que se cobra por la hora de un auto: es decir, rondaría los $6.

Frente a la iniciativa, que aún ni siquiera ha sido enviada al Concejo, pero que ya está generando mucho ruido, los dueños de las playas de estacionamiento se oponen y aseguran que la medida es arbitraria y anticonstitucional.

Polémico proyecto

Uno de los principales problemas que advierten los ciclistas es que en la Ciudad no hay espacio para estacionar los rodados. Se estima que existen unos 400 bicicleteros públicos repartidos en toda la Ciudad, pero no son suficientes.

Hay 400 bicicleteros públicos habilitados en toda la Ciudad

Por ello, Suarez propuso habilitar las playas de estacionamiento como espacios para aparcar las bicicletas. Sin embargo, la idea no fue muy bien recibida por los propietarios.

Son unos 132 los predios que estarían en condiciones de montar los estacionamientos y, cada uno, tendría una plaza determinada de acuerdo con sus dimensiones. “Se calcula que en una plaza que contiene entre 11 y 50 autos se pueden alojar entre 6 y 10 bicicletas”, dijo Juan Manuel Filice, Secretario de Desarrollo Urbano de la Ciudad de Mendoza.

El funcionario aseguró que si se aprueba la ordenanza, la implementación será obligatoria y el gasto de la instalación de los bicicleteros correrá por cuenta de los propietarios de las playas.

Además, advirtió que los que tengan que realizar el proyecto serán beneficiados con bajas en las tasas municipales: «Estos beneficios van desde el 5% al 25% dependiendo de la cantidad de plazas de bicis dispuestas», consignó el Secretario de Desarrollo Urbano de Ciudad.

“La idea no es que se haga una obra en la playa, sino que se implementen ciertas señaléticas que den cuenta del estacionamiento de bicicletas. También es necesario que el espacio esté resguardado de modo que el rodado no corra ningún tipo de percance, al igual, que los vehículos estacionados en el predio”, comentó Filice.

Según el funcionario la modalidad no es nueva, es una tendencia impuesta en el mundo entero y a eso apunta la Ciudad.

“La restricción del uso del colectivo por la pandemia hizo crecer este tipo de movilidad y, al parecer, es un fenómeno que llegó para quedarse y hay que contar con las herramientas necesarias para asegurar su vigencia”, comentó Filice.

Los estacioneros, en contra

Previo a que sea tratado sobre tablas, el proyecto ya generó revuelo entre los dueños de los recintos que se oponen a su implementación.

“Me parece buena la iniciativa del intendente, pero no comparto que el municipio me imponga la tarifa que debo cobrar, sobre todo, porque es responsabilidad mía si esa bici es sustraída”, aseguró Paulo, empleado de una playa.

El trabajador expresó que el proyecto en sí es bueno, pero no está en condiciones de invertir en infraestructura para después tener una ganancia mínima. “La hora de un auto la cobro a $60 y por cada bicicleta percibiré $6, es una locura. Tengo un gasto mensual de casi $22.000. Realmente me opongo”, manifestó.

Por su parte, Eduardo, dueño de un estacionamiento céntrico con capacidad para 15 vehículos, expresó que lo que hace Suarez es una imposición desmedida. “Es anticonstitucional lo que se hará, no voy a acceder porque no lo creo conveniente”, dijo.

Ambos trabajadores comparten la idea del intendente, pero se niegan a que les impongan la tarifa que deben cobrar. De hecho, los dos manifestaron que lo ideal sería cobrar el importe que paga un auto ya que la responsabilidad es la misma.

“Así como está el estacionamiento medido en toda la Ciudad, que el funcionario coloque bicicleteros, cada dos cuadras, y que sean los tarjeteros los que cobren el canon. También que sean ellos y el mismo municipio el que se haga cargo del rodado. Es más fácil el robo de una bici que de un auto en una playa y quién se hará cargo si pasa”, sentenció Eduardo.

Fuente: El Sol

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