Mendoza y Brasil trabajan para neutralizar el avance del ajo chino en el vecino país.

China es un gigante que promete oportunidades y amenazas para el sector exportador mendocino. Un caso es el del ajo, que intenta posicionarse en Brasil, su principal mercado, siempre con la sombra encima del gigante asiático a partir de un par de certezas: la renovación del arancel antidumping por otros 3 años que se impone al país asiático, para ser más competitivos en precios mientras se trabaja en una especie de alianza con productores del vecino país.

Por lo pronto, el arancel volvió a prorrogarse con un ajuste: pasó de u$d 5,20 a u$d 7,80 la caja, al menos hasta 2024, cuando termine su vigencia según lo autorizado por la OMC (Organización Mundial del Comercio) como medida de protección dentro del Mercosur. 

Una vez confirmada la decisión, según referentes locales de Asocamen (productores, empacadores y exportadores), de Iscamen y el IDR, ahora el tema es resolver «el panorama a largo plazo». Y para eso recibieron a directivos de ANAPA (Asociación Nacional de Productores de Ajo) de Brasil, junto a la directora de Agricultura de la Provincia, Valentina Navarro.

ANAPA es un organismo público-privado conformado por 5 entidades estaduales en representación de las zonas productoras del país vecino, que se enfoca en trabajar por el «antidumping» como práctica comercial desleal, y el control de calidad del producto. Pero sobre todo el desarrollo de la actividad: actualmente Brasil se autoabastece en un 33% de ajo propio, y su objetivo es llegar al 50%, a sabiendas que Argentina depende de su demanda.

«Cerca del 70% del ajo argentino va a Brasil», puntualizó el presidente de la entidad, Rafael Corsino. Pero el empresario y dirigente brasilero también advirtió sobre «el riesgo que implica en los próximos dos o tres años» para el Mercosur el crecimiento de China como productor «si no trabajamos juntos», que a su criterio exige buscar otros mecanismos eficaces pero no pasibles de represalias de los exportadores orientales.

En números

Entre tanto, a nivel local se valora la extensión del arancel, que le de un poco más de aire a los exportadores mendocinos en un negocio internacional cada vez más competitivo.

Para Guillermo San Martín, gerente de Asocamen «es bueno haber renovado la tasa, teniendo en cuenta la postura de la OMC frente a ciertas prácticas de China». Los números hablan por sí solos: actualmente el megaproductor y exportador asiático cuenta con más de 150 mil hectáreas sembradas, mientras que Mendoza, el polo ajero por excelencia de Argentina, apenas trabaja un 8% de esa superficie en esta temporada.

La expectativa de siembra para el ciclo 2021-22 local se redujo: pasó de las iniciales 13.000 hectáreas a las actuales 11.500. Algo que a la luz de cómo está el mercado internacional puede considerarse una buena noticia por la necesidad de tonificar los precios: aunque no hay cifras que marquen tendencia, algunas estimaciones apuntan a unos u$s 17/18 la caja, frente a costos cercanos a los u$s 20.

«Tenemos que trabajar en eso, porque es nuestra principal hortaliza de invierno», consignó por su parte la responsable de Agricultura, Valentina Navarro.

La funcionaria, junto a representantes del Iscamen, IDR, Asocamen y el INTA, conforma el FIDA (Fondo de Integración y Desarrollo del Ajo), la principal apuesta desde Argentina para fortalecer a la actividad mientras persista el arancel antidumping. Según Navarro «es importante ponerlo en marcha, porque permitirá recaudar una tasa para sostener el arancel y financiar más capacitación en busca de aumentar los rendimientos».

Los empacadores mendocinos y sus contrapartes brasileros buscan aprovechar la coyuntura pospandemia, con fletes marítimos que se dispararon a niveles exorbitantes. Desde Asia a Sudamérica embarcar contenedores con ajo actualmente cuestan unos u$s 15.000, contra u$s 500 vigentes hasta comienzos del 2020: ese salto se traduce en un precio FOB (puesto en San Pablo) de cerca de u$s 28 la caja.

El plan de Brasil

A la «Brasil-dependencia» hay que sumarle cifras que marcan distancias. Es que mientras el ajo argentino produce unas 10 millones de cajas anuales, los vecinos duplican ese volumen, lo que marca el crecimiento.   

Desde el principal socio del Mercosur y consumidor de ajo mendocino parecen ir el línea, aunque en defensa de sus intereses. Tatiana Reis, gerente de ANAPA, luego del encuentro en la sede del IDR, explicó en diálogo con Sitio Andino que actualmente «se está trabajando fuerte junto a los productores en inversiones e investigación para mejorar el desarrollo y la productividad en el país», señaló por su parte 

Reis, junto a técnicos del Embrapa brasileros (el equivalente al INTA en aquél país) visitó varias fincas en la provincia. «También buscamos acercarnos más a Asocamen e INTA, para profundizar la cooperación y hacer un trabajo conjunto, tanto en cuanto a la tasa como en mejorar la producción y las medidas judiciales que puedan encarar Brasil y Argentina. Cuando ingresa mucho ajo chino impacta por igual en ambos países».

Este contexto ¿qué tanto puede favorecer a la comercialización de ajo mendocino con su oferta de contraestación? «Hay buenas perspectivas», reconoce la gerente de ANAPA. «El ajo de Río Grande do Sul compite con el ajo mendocino. Pero hay oportunidades en el mercado porque en este momento hay menos producto chino, y la cosecha en la región centro de Brasil está terminando».

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