Entre jubilaciones y retiros voluntarios el organismo recaudador debe abonar 20 salarios por empleado. El 70% correspondía a categorías directivas. Migración al sector privado de personal especializado y malestar por desmantelamiento de áreas de control clave de la ex AFIP.

ARCA -la exAFIP- se desprendió de casi 3 mil agentes pero a la vez quienes aceptaron el retiro era el personal más especializado del organismo recaudador.
ARCA -la exAFIP- se desprendió de casi 3 mil agentes pero a la vez quienes aceptaron el retiro era el personal más especializado del organismo recaudador.Mariano Fuchila

La motosierra anticipada por el Gobierno para la Agencia de Recaudación y Control Aduanero – ARCA– (exAFIP) ha generado una situación inédita por la reducción de personal entre jubilaciones y retiros voluntarios, pero con la contracara de una monumental erogación por parte del Estado en materia de compensaciones por desvinculación.

A la vez, desató un malestar generalizado en los gremios que tienen representación sindical, con aplicación de medidas de fuerza, en una escalada nunca antes vista en el organismo. Y disparó la alerta en el desmantelamiento de áreas de control por el cierre de un centenar de delegaciones en el interior del país que no fueron guiadas por un criterio recaudatorio, sino de atención al público. Esto generó ruidos y reclamos a la Casa Rosada porque impactó en el padrón de altos contribuyentes con domicilio fiscal en provincias y encendió las alarmas por la ausencia de un plan que apuntale la recaudación, con dos meses continuos de caída, en términos reales contra la inflación.

El 31 de marzo terminó de ejecutarse la segunda etapa del plan de jubilaciones y retiros anticipados que ARCA, a través de la disposición EX-2025-00057262- -AFIP-SDGRHH firmada por el Director Ejecutivo Juan Pazo. Allí se acepta la Indemnización Especial contemplada en el artículo 24 del Convenio Colectivo de Trabajo y el “beneficio adicional” previsto en la Disposición N° DI-2025-3-E-AFIP-ARCA. En números sencillos, entre jubilados y acogimientos al régimen de retiro, se totalizaron casi 3 mil agentes de planta permanente que ya no forman parte del organismo.

El costo para el Estado

El costo para desvincularlos –de piso- contempla el pago adelantado de 20 salarios según la categoría que correspondan. El 70% de quienes accedieron al beneficio con el que el Gobierno buscaba recortar ARCA corresponden al Grupo 26, es decir, categorías de directivos o altos directivos. Eso en números redondos, equivale a una erogación que supera los $100 millones per cápita y escala, según el escalafón a los $120 millones para el personal más especializado. El dato no menor es que el plan de achique empujó a la migración masiva de personal calificado hacia el sector privado, que fueron quienes mayoritariamente se acogieron al retiro. Y generará un costo aproximado que ronde los $330 mil millones al Estado.

Cuadros formados en la ex AFIP son apetecibles para los grandes estudios especializados en planificación fiscal tanto como para consultoras que van desde las Big Four hasta otras de menor escala, pero cuyos clientes son precisamente objetivos de fiscalización de ARCA como contribuyentes. En términos de recorte, el Gobierno todavía tiene margen para cumplir con el declamado 30% de reducción de personal para el organismo recaudador, pero, a la vez, ha conseguido desprenderse del personal con mayor expertise y formación, lo que no beneficia al Estado en su rol de control.

El cierre de delegaciones y el malestar sindical

La situación se cruza con otras tres variables: la merma en la recaudación en términos reales que tiene impacto en las metas para el cumplimiento de los objetivos, compromisos internacionales y la coparticipación; el malestar gremial por la licuación de haberes a partir del doble recorte en el denominado Fondo de Jerarquización, que funcionaba como incentivo salarial a partir de determinado aumento en la recaudación total; y por último el cierre de 100 delegaciones en el interior del país que ocasionó efectos colaterales indeseables, como el caso de Chilecito, en La Rioja. Allí se cerró la delegación que tenía mayor recaudación que la de la capital provincial y que su homóloga de San Juan por el padrón de contribuyentes que atendía.

El lógico reclamo partió de senadores a los que les explicaron que el criterio aplicado por ARCA para los cierres era la cantidad de consultas presenciales que atendían pero obviaron que contribuyentes grandes no utilizan la vía presencial para interactuar con el fisco y lo que debía observarse era la cantidad y calidad del padrón en términos recaudatorios. Adicionalmente, se debió contemplar la reubicación de personal y la migración de padrón a otras dependencias, lo que multiplicó exponencialmente gastos fijos de mantenimiento de la delegación con gastos colaterales del desarraigo. Confesaron que el recorte había sido diseñado desde oficinas porteñas y apuntaban al Ministerio de Desregulación a cargo de Federico Sturzenegger.

Medidas de fuerza inéditas

Todo el combo derivó en medidas de fuerza inéditas para la ex AFIP que aglutinaron a los tres gremios con incidencia: AEFIP, Supara (Aduana) y Unión de Personal Superior. Coordinaron rechazos. Así, desde el martes y hoy, jueves habrá un “apagón informático” que durará 4 horas y se anunció desde Aduana que se intensificarán las protestas por la recomposición salarial y el pedido oficial de que se levante una medida cautelar que impide despidos para avanzar en la negociación. Por eso, el 3 y 4 de abril la Aduana parará sus actividades entre las 9 y las 17 en el AMBA y entre las 8 y las 16 en el interior para todas las operaciones aduaneras que no impliquen turismo ni cuestiones humanitarias o de salud. Según pudo saber Ámbito, ese plan de lucha se intensificará y la escalada no tiene un horizonte.

El secretario general de UPSAFIP Julio Estévez afirmó a este diario que “miles de millones de pesos que le hacen falta a los argentinos fueron pagados por el Estado para trasladar a los mejores y más formados hombres del fisco al sector privado para defender evasores”. Y agregó que esta decisión oficial “es la destrucción de la tarea de fiscalización y control del Estado a costa del bolsillo de todos los argentinos”.

El conflicto amenaza con incrementarse y se enlaza peligrosamente con el dato dado a conocer el viernes que refleja una baja en la recaudación real, teniendo en cuenta la inflación, algo que influye directamente en las arcas públicas.

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