Los encargados de estos espacios sociales en barrios vulnerables no consideran que los datos publicados sobre el Gran Mendoza se correspondan con lo que observan día a día.

Los datos de pobreza e indigencia del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), publicados este lunes, aseguraron que la gente que vive bajo la línea de la pobreza disminuyó considerablemente en el Gran Mendoza. Sin embargo, quienes trabajan día a día en los comedores mendocinos discrepan fuertemente con las cifras oficiales que, para la principal área metropolitana, fueron mayores que el promedio nacional.

El informe semestral señaló que, en comparación con el semestre anterior, la pobreza en el conglomerado urbano bajó cinco puntos -había dado 47% en ese periodo de 2023-.

Desde el Gobierno de Mendoza, se señaló que el factor por el que el dato de la pobreza local se mantiene por encima del promedio nacional se debe a la forma en la que el Indec efectúa la medición.

“Se mide por nivel de ingreso. Si se midiese por acceso a los servicios básicos, como en muchos otros países, Mendoza estaría muy por encima del resto de los conglomerados urbanos“, detallaron.

La visión de los comedores locales

Más allá de las estadísticas, Juan Villegas, encargado del comedor “Niño Dios” ubicado en El Algarrobal, Las Heras, aseguró que la cantidad de gente que se presenta en el recinto en busca de un plato de comida ha “subido”.

“Cada vez que abro, hay 3 o 4 familias nuevas”, graficó el dirigente social.

Según su experiencia, Villegas consideró que lo compartido por el Indec, “no es la realidad. Por números se pueden evaluar muchas cosas, pero realmente no ha bajado”.

Además, consideró que esta tendencia aumentará hacia el fin de la temporada de cosecha y la llegada del invierno.

Al igual que Villegas, Gabriela Carmona, encargada del comedor “Los Horneritos“, también del Algarrobal, apreció que “nosotros no vemos cambios, todo lo contrario. La situación económica, la situación de la gente, es mucho peor que antes”.

Carmona observó que la situación en su comedor se incrementó en un 40% la cantidad de gente que se moviliza hasta el comedor para comer.

Este incremento de personas con estas necesidades, fue conformado por una gran parte de jubilados, los que con sus pensiones no llegan a cubrir sus necesidades básicas, principalmente por la necesitada primordial de conseguir su medicación, según explicó Villegas.

“La gente de tercera edad, que laburó toda su vida, me dicen que nunca imaginaron terminar así (dependiendo de la ayuda de un comedor)”, describió.

Mendoza, con un crecimiento de la indigencia

El informe del Indec también destacó que la indigencia es otro problema que ha disminuido en los últimos meses. En el Gran Mendoza, el porcentaje de gente bajo la línea de la indigencia fue de 6,7%, que se traduce en más de 70 mil personas, y corresponde a una considerable baja de más de 7 puntos.

No obstante, los trabajos orquestados recientemente por los municipios, el Gobierno provincial y organismos sociales como la Iglesia, denotan que la indigencia es un problema en aumento en las calles de la provincia y, sobre todo, en las plazas, donde muchos pernoctan.

Marcelo de Benedectis, vocero del arzobispado de Mendoza, comentó días atrás que esta es una situación por la que “estamos muy preocupados“, concretamente por el aumento de casos de personas en la calle.

El problema se agravó con la llegada del frío. Juan Villegas explicó que algunas familias ya se han acercado al comedor en busca de nylon para resguardar sus construcciones precarias, no solo contra las bajas temperaturas, sino también para evitar que la lluvia destroce estos espacios.

El aumento de costos

Por otro lado, la dirigente aquejó el agravio de las complicaciones que suponen mantener a flote un comedor. “No es lo mismo alimentar una familia, o dos familias, que solventar una gasto de un montón de dinero que no se tiene para alimentar 200 familias, o pagar una boleta de luz de medio millón de pesos”.

Estos problemas también fueron descritos por el encargado de “Niño Dios“, quien aseguró que gasta entre 400 y 450 mil pesos en pagar los servicios del comedor.

Los gastos se suman a un incremento en la gente que depende de estos lugares para comer, significan grandes problemas para quienes intentan mantener vivos estos lugares. Más aún cuando, como es el caso de estos dos comedores, dependen netamente de su propio dinero y de la colaboración de la sociedad.

Por esto, ambos comedores constantemente llevan adelante colectas y recibiendo cualquier ayuda que la población mendocina les pueda brindar.

En el caso de Los Horneritos, Gabriela dejó a disposición su teléfono: 2613136783, y mercado pago: Juntos.Horneritos. También, aseguró que se encuentran constantemente recibiendo contribuciones en el propio comedor, ubicado en el cruce de las calles Horneros y De la Cisterna.

Uno de los pedidos de este comedor es de alimentos no perecederos, verduras, pollo o carne.

Por el lado de “Niño Dios“, están recolectando verduras, fideos, condimentos, carne o pollo, caldos, levaduras, harinas y tablas para el fuego. Todo esto con el objetivo de brindar una comida a varias familias para este miércoles 2 de abril.

Para colaborar en esta tarea, Villegas dejó el teléfono 2615966938, para contactarlo, y los alias de Mercado Pago: comedor.dedios.mp y comedor.niñosdedios, para ayudas económicas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *