La suspensión en el suministro barato de crudo venezolano a la isla, tras el derrocamiento de Nicolás Maduro, ha generado una combinación de altos precios y falta de suministros que complica la vida en La Habana
Norbys, de 52 años, tiene que caminar 45 minutos desde su casa hasta el mercado agrícola en el que trabaja, en el municipio habanero de Playa, al norte de la capital.

El transporte ya no es opción, es muy caro y escaso. Pero sus problemas no terminan ahí: los productos que vende también se ven afectados por el mismo problema.
“Hay cosas que faltan porque no pueden llegar, producto del (racionamiento de) combustible. Hay clientes que dicen: ‘Coño, falta tal cosa’. Pero, bueno, ¿qué vamos a hacer? Nosotros traemos lo que podemos”, cuenta a EFE desde su puesto.
La falta de combustible por el asedio petrolero de EEUU a Cuba está empezando a alcanzar a los tradicionales agromercados de la isla.
El desabastecimiento todavía no es un tema de alarma, pero el transporte -con los precios desorbitados de la gasolina en el mercado negro- le está pasando factura a las frutas y verduras, que ya estaban fuera del alcance de la mayoría desde antes de la crisis actual.
Pero esta nueva vuelta de tuerca en los muy tocados bolsillos cubanos evidencia aún más el suplicio que significa para la mayoría de los insulares sacar adelante el día a día.
En otro mercado, en el céntrico barrio del Vedado, Reinel sale con una bolsa de plástico con tomates, ají y papas. También ha tenido que ir a pie y solo ha comprado lo justo.
El mercado informal
Al elevado costo de transportar las mercancías en un país con el combustible severamente racionado, el de 58 años agrega otro factor: la subida del dólar en el mercado informal. El billete verde rompió el techo de los 500 pesos por unidad el pasado 11 de febrero.
“Si aumenta el dólar, aumentan (todos) los precios. Imagínate. El dólar también está escaso. El que tiene que comprar, tiene que comprar el dólar más caro. Todo (ha subido). Hasta el pan está más caro”, lamenta
