El endurecimiento de los controles migratorios en la UE no logra frenar las salidas desde África

A pesar de que Bruselas pregona menos llegadas de inmigrantes, el endurecimiento de las normas de asilo y los acuerdos africanos sólo han desviado temporalmente las rutas irregulares, y es posible que haya nuevos pasos hacia Europa en 2026.

El endurecimiento de las fronteras de la UE y los acuerdos migratorios con países africanos no han logrado reducir el número de salidas de África, sino que se han limitado a desviar temporalmente las rutas irregulares, según un informe del Centro Internacional para el Desarrollo de Políticas Migratorias (ICMPD), visto por ‘Euronews’.

El ICMPD, organización que trabaja para la UE y los gobiernos europeos en el desarrollo de políticas migratorias, analizó las principales tendencias de la movilidad en el África subsahariana, revelando que “los patrones recientes muestran que la intensificación de los controles no reduce necesariamente la movilidad global, sino que redirige el movimiento hacia rutas alternativas, a menudo más largas y arriesgadas”, dice el informe.

En los últimos años, la UE ha ampliado sus asociaciones migratorias con países africanos como Túnez, Egipto, Marruecos, Senegal y Mauritania. Estos acuerdos suelen implicar que las autoridades locales refuercen los controles fronterizos para frenar las salidas irregulares hacia Europa, mientras que la UE proporciona a cambio ayuda financiera e invierte en una amplia gama de proyectos de desarrollo y cooperación.

Al mismo tiempo, la UE revisó su marco de gestión de la migración interna mediante el Pacto de Asilo y Migración, un paquete de leyes aprobado durante el último mandato que armoniza los procedimientos fronterizos y establece normas comunes para tratar las llegadas irregulares en todos los Estados miembros.

Las reformas redujeron el acceso al asilo y, en general, las llegadas a Europa. Sin embargo, la situación podría evolucionar de distintas maneras, incluida la aparición de nuevas rutas, potencialmente hacia Europa.

“Se espera que el endurecimiento de los controles fronterizos en las principales rutas migratorias modifique aún más las rutas en 2026, sin reducir fundamentalmente los niveles generales de movilidad”, señala el documento.

¿Nuevos flujos hacia Europa?

En varias ocasiones, la UE ha celebrado la reducción del número de nacionales de terceros países, principalmente de África, Oriente Medio y Asia Central, que llegan a Europa a través de las rutas de tránsito africanas.

Sin embargo, la remodelación de la movilidad también podría dar lugar a nuevos flujos irregulares hacia Europa, sobre todo si se tiene en cuenta el impacto que la inestabilidad en Oriente Medio puede tener en la movilidad en África.

“El impacto de estas escaladas no puede evaluarse en el momento de redactar este documento; sin embargo, no puede descartarse que los migrantes procedentes de África que se dirigen a los países del Golfo deseen buscar destinos alternativos en 2026, incluida Europa”, señala el documento.

La ruta irregular desde el Cuerno de África a través de Somalia y Yibuti hacia los países del Golfo sigue siendo una de las más utilizadas. Los datos de la agencia de la ONU para las migraciones (OIM) muestran un fuerte aumento de las salidas desde el África subsahariana hacia los países del Golfo en un 34% entre 2024 y 2025.

Causas profundas y diversificación de rutas

El aumento de los controles fronterizos reconfigura la movilidad, pero no aborda los factores estructurales de la migración, como los conflictos prolongados o la inseguridad, el importante crecimiento demográfico, la limitada absorción de mano de obra, las perturbaciones climáticas, así como los drásticos recortes recientes de la ayuda humanitaria por parte de los gobiernos estadounidense y europeo, señala el documento.

Pero el número de llegadas a Europa es temporalmente menor. Según los últimos datos de la agencia de fronteras de la UE, Frontex, los cruces irregulares de la frontera exterior de la UE “se redujeron en más de una cuarta parte (26 %) en 2025“.

El descenso más acusado se produjo en la ruta de África Occidental, que “podría explicarse por las recientes asociaciones entre la UE y países africanos clave (Marruecos, Senegal y Mauritania)”, dice el documento.

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