El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este 7 de abril una nueva amenaza contra Irán cuando está a punto de expirar el ultimátum que le dio a Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz. El mandatario aseguró que “esta noche toda una civilización morirá y jamás volverá” si no se alcanza un acuerdo. La declaración elevó aún más la presión militar, jurídica y diplomática sobre el conflicto. Mientras expertos y organismos internacionales alertan sobre posibles crímenes de guerra, Irán endurece su respuesta y las negociaciones siguen sin ofrecer una salida clara.

Alarma mundial por las nuevas declaraciones del presidente Donald Trump. El inquilino de la Casa Blanca aseguró este martes 7 de abril que, si Irán no accede a llegar a un acuerdo que incluye abrir el estrecho de Ormuz dentro del plazo que estableció —a las 8 de la noche, hora de Washington—, “una civilización morirá”.
Estas airadas declaraciones se suman a otras hechas por el presidente durante el fin de semana, cuando advirtió que, si Irán se negaba a aceptar sus condiciones para poner fin a la guerra, comenzaría a atacar puentes y centrales eléctricas.
Aunque Trump había prorrogado plazos anteriores, aseguró que este era definitivo. En paralelo, funcionarios iraníes instaron este mismo martes a jóvenes del país a formar cadenas humanas para proteger las centrales eléctricas.

Mientras el tono sube en la arena diplomática, los ataques persisten en una guerra que ya se ha prolongado durante más de cinco semanas. Ataques aéreos alcanzaron dos puentes y una estación de tren en Irán, y Estados Unidos aseguró que atacó la isla de Kharg, un importante centro petrolero iraní.
Ante estas amenazas, múltiples expertos han advertido sobre la gravedad de los posibles ataques y han señalado que podrían vulnerar profundamente el derecho internacional. Los críticos de Trump también lo cuestionan por embarcar al país en una guerra que, según ellos, no tiene una estrategia concreta, y alertan sobre sus devastadores efectos humanitarios y económicos.
