La empresa de gaseosas Manaos quedó acorralada y deberá pagar la millonaria indemnización por despido en favor de un trabajador mendocino: tiene 5 días

Revés judicial para Manaos. La Suprema Corte de Justicia rechazó el recurso extraordinario federal que la empresa presentó contra una indemnización millonaria de casi $900 millones y frenó su intención que acudir a la Corte nacional con el reclamo. La decisión del máximo tribunal provincial confirma la orden anterior: pague en 5 días hábiles.
La conocida empresa bajo el nombre de Refres Now S.A. viene con un largo derrotero judicial en Mendoza tras una demanda que inició un viajante que trabajaba en San Rafael distribuyendo las gaseosas. Tanto la Justicia Laboral como la Suprema Corte de Justicia provincial confirmaron la indemnización por despido indirecto a favor del exempleado.
El último fallo en su contra, firmado por integrantes de la Corte provincial, había sido el 9 de febrero pasado y los caminos para Manaos parecían agotarse. Sin embargo, los abogados de la empresa se jugaron una carta más presentando un recurso extraordinario federal en busca de que la Corte nacional revise el fallo. Los abogados de Manaos argumentaron que el fallo se resolvió de “manera arbitraria y sobre la base de violentar derechos federales”.

Sin embargo, desde al máximo tribunal de Justicia de Mendoza no permitieron que el juicio escale hasta esa instancia porque no hay una “cuestión federal” que analizar. Incluso consideraron que “repitieron argumentos” que ya habían sido analizados en las instancias anteriores.
De esta forma, los ministros Omar Palermo, Norma Llatser y Mario Adaro no hicieron lugar al recurso extraordinario federal interpuesto por Manaos y ahora deberá hacer efectivo el pago de la sentencia laboral que ronda los $900 millones.
La demanda por despido contra Manaos
El trabajador que ganó el juicio comenzó a desempeñarse en Manaos a mediados de 2013 como viajante de comercio y llegó a ser uno de los distribuidores más grandes en el país. Al ingresar, cuando la empresa no era lo que es hoy, pactó una comisión a porcentaje. Claro que en ese momento no era mucho pero cuando Manaos pegó el salto, todo cambió. El empleado se terminó convirtiendo en uno de los tres distribuidores más grandes de Manaos en el país y operaba en la zona Cuyo y La Pampa.

Entonces, comenzaron las irregularidades que fueron probadas en el juicio: restricciones de beneficios, de cobros, de comisiones y falsas registraciones. De a poco, le fueron sacando su zona. Manaos contrató a un nuevo distribuidor en Mendoza y el empleado quedó relegado. De hecho, en 2018 fue despedido y la firma le pagó una indemnización de $200.000; aunque siempre siguió vinculado a la empresa vendiendo gaseosas a viejos clientes.
Entre reclamos y enojos pasaron otros tres años hasta que tomó una decisión clave: darse por despedido e iniciar el juicio laboral. La carta documento justifica el despido indirecto con diferencias salariales, deficiencias en la registración laboral y ius variandi, es decir, un cambio en las condiciones laborales.
La Justicia entendió que G. tenía razón. La relación de dependencia era tal cual él la contaba, había empezado mucho antes de lo que decía Manaos y se mantuvo hasta diciembre de 2022. La empresa debía pagarle una indemnización por despido como la gente, que no solo incluía multas por irregularidades sino también una cuantiosa cifra en concepto de intereses.
