Orbán había condicionado su respaldo a restablecer el suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druhzba

Los embajadores de los Veintisiete países de la Unión Europea (UE) han dado luz verde este miércoles al préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania que los líderes pactaron el pasado mes de diciembre, y el vigésimo paquete de sanciones, tras levantar su veto Hungría, después de que Kiev haya anunciado que el suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba vuelve a estar garantizado.
El efecto de las elecciones en Hungría empieza a notarse. El primer ministro saliente, Viktor Orbán, ha puesto fin al bloqueo sobre dos decisiones fundamentales para la UE. La primera, desbloquear el crédito a Kiev, es fundamental para garantizar la viabilidad económica de Ucrania los próximos dos años. La segunda, aprobar un nuevo paquete de sanciones, es indispensable para seguir aumentando la presión sobre el Kremlin.
Orbán frenó ambas decisiones después de que un bombardeo ruso dañara el oleoducto Druzhba, frenando el suministro de petróleo ruso a Hungría. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, anunció el martes que habían reparado las infraestructuras y el crudo volverá a fluir. Esta era la condición del primer ministro saliente para dar el visto bueno al crédito y las medidas restrictivas contra Moscú.
Este miércoles, los embajadores de los Veintisiete países del bloque han respaldado tanto el crédito como las sanciones. Ahora arranca lo que se conoce como procedimiento escrito. En la práctica, los gobiernos tienen 24 horas para mostrar su oposición. Si ninguno lo hace, el préstamo y las medidas se aprobarán formalmente este mismo jueves.
El cambio de gobierno, una oportunidad
“Tras las elecciones húngaras, se observa un nuevo impulso, y espero una decisión positiva sobre el préstamo de 90.000 millones en las próximas 24 horas”, dijo la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, durante una rueda de prensa tras reunirse con los ministros de Exteriores del bloque. Ese préstamo debe cubrir un tercio de las necesidades económicas de Ucrania durante los próximos dos años.
“Los ministros también instaron a avanzar rápidamente con el vigésimo paquete de sanciones“, añadió la estonia que trabaja ya en el siguiente paquete de medidas, para continuar aumentando la presión sobre Moscú. Lo hace con la esperanza de que sea más fácil trabajar con el nuevo gobierno húngaro. La alta representante para la política exterior del bloque espera que esto permita también avanzar en las negociaciones de adhesión con Kiev.
Tras la salida de Orbán, sin embargo, Bulgaria tendrá un primer ministro prorruso. Rumen Radev se ha opuesto en el pasado a dar ayuda militar a Kiev. Además, aboga por retomar las relaciones diplomáticas con Moscú y levantar sanciones. Kallas evitó pronunciarse al respecto alegando que habrá que esperar a que haya un nuevo gobierno búlgaro y cómo se posiciona.
El veto destructivo
Los líderes de la Unión Europea acordaron en diciembre dar un préstamo a Ucrania por valor de 90.000 millones de euros. Ese préstamo se financiará emitiendo deuda conjunta usando el presupuesto comunitario como garantía, después de que el plan para hacer uso de los activos rusos inmovilizados fracasara.
A pesar de las reticencias de Hungría a apoyar militar, política y económicamente a Ucrania, Orbán respaldó la decisión, a cambio de que su país no tuviera que poner un forinto. El préstamo a Ucrania se dará haciendo uso de un mecanismo legal, la cooperación reforzada, que no exige la participación de todos los países. De esta forma, Hungría, Eslovaquia o República Checa no participan técnicamente.
Sin embargo, ponerlo en marcha requería varios textos legislativos que establecieran en qué condiciones se desembolsaría el dinero, que solo requieren mayoría. Pero también una modificación de la regulación del presupuesto comunitario que exige unanimidad. Esta es la decisión que el Gobierno húngaro ha mantenido bloqueada durante meses.
