El desarrollo de una infraestructura inédita para un proyecto presentado al RIGI que tiene lugar en la provincia de San Juan enfrenta a empresarios nacionales y a los promotores de inversiones extranjeras por el impacto sobre el trabajo y la cadena de valor local

Representantes de la industria local afirman que la importación generará solo el 12% del empleo potencial respecto a una producción nacional
La adjudicación del campamento Batidero para un megaproyecto de cobre en San Juan desató una controversia en la industria argentina. El consorcio liderado por PowerChina, junto a Beijing Chengdong y la firma santafesina RAFA S.A., obtuvo el contrato para importar, desde China, una ciudad modular destinada a albergar a miles de trabajadores mineros. Esta decisión provocó un fuerte rechazo en sectores industriales y empresariales locales, que advierten sobre la pérdida de empleo y la relegación de proveedores nacionales en uno de los proyectos de inversión más grandes del país.

La obra prevé la instalación inicial de 2.500 camas en el complejo habitacional Batidero, pero la dinámica de trabajo rotativo en la minería llevará la cifra a entre 3.500 y 5.000 personas. Con el avance del emprendimiento, la demanda podría escalar hasta 12.000 trabajadores, lo que requerirá ampliar el complejo a 6.000 plazas. El modelo de ciudad importada consiste en módulos prefabricados con estructura de acero, que se ensamblan y apilan en la montaña, listos para su uso, equipados con mobiliario y electrodomésticos.
Las especificaciones técnicas de los módulos, fabricados por Beijing Chengdong, muestran “casas contenedor” móviles y resistentes, diseñadas para soportar condiciones extremas de la cordillera sanjuanina. El consorcio asiático cotizó la obra en 52 millones de dólares, desplazando a la empresa nacional Modular Homes que ofertó 70 millones. Esta diferencia de 18 millones representa solo el 0,01% de los 18.000 millones de dólares que implica el desarrollo completo del proyecto Vicuña.
El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción Modular, Juan Pablo Rudoni, destacó que la decisión impacta de manera directa sobre la cadena de valor local. Según sus cálculos, fabricar los módulos en Argentina cuesta 1.300 dólares por metro cuadrado, mientras que en China el costo ronda los 500 dólares, más 200 de flete internacional. Sin embargo, Rudoni remarcó que el ahorro en la adjudicación es mínimo dentro de la inversión total y que la producción local podría haber generado al menos 400 empleos directos, frente a los 50 que requiere la logística y montaje de los módulos importados.
