La instalación comenzó a funcionar en El Borbollón a partir de una alianza entre Selfix y Geocycle. Recibirá restos forestales, los triturará y transformará en un recurso energético para los hornos de la industria cementera.

Foto: Cristian Lozano
Los restos de poda que durante años ocuparon espacio en vertederos, complicaron el tratamiento de residuos y aumentaron el riesgo de incendios tendrán un nuevo destino en Mendoza. En El Borbollón comenzó a funcionar una planta de biomasa que convertirá ramas, madera y otros residuos vegetales en combustible alternativo para la producción de cemento.
El proyecto fue desarrollado mediante una alianza entre Selfix y Geocycle, la división de Holcim especializada en soluciones de economía circular. Para ponerlo en marcha, Selfix incorporó una trituradora de gran porte que permitirá procesar hasta 6.000 toneladas anuales de restos forestales.
La iniciativa busca reducir la cantidad de residuos que terminan enterrados, disminuir el consumo de combustibles fósiles y ofrecer una alternativa a los municipios para gestionar los materiales generados durante los operativos de poda.
¿Qué es la biomasa?
La biomasa es materia orgánica de origen vegetal o animal que puede aprovecharse como fuente de energía. En este caso, estará conformada principalmente por ramas, troncos, restos de madera y residuos procedentes de la poda del arbolado público.
Aunque habitualmente estos materiales son considerados residuos, contienen energía que puede recuperarse. La planta de biomasa de El Borbollón permitirá reducir su tamaño y acondicionarlos para que puedan utilizarse como combustible en procesos industriales.

Mendoza inauguró una nueva planta de biomasa en El Borbollón que permitirá transformar ramas, madera y otros restos forestales en combustible alternativo para la industria cementera.
Foto: Cristian Lozano
El proyecto se inscribe dentro del concepto de economía circular, un modelo que intenta mantener los materiales en uso durante el mayor tiempo posible, evitar su descarte y reducir la extracción de recursos naturales.
En lugar de enterrar la poda o dejarla acumulada en basurales, la propuesta es transformarla en un insumo para otra actividad productiva.
De esta manera, se busca recuperar los residuos reciclables, revalorizar los biodegradables y enviar la menor cantidad posible a disposición final.
Cómo funcionará la planta de biomasa
El circuito comenzará con la recolección de los restos forestales. Los camiones llegarán a la planta con materiales procedentes de operativos municipales de poda, tareas sobre el arbolado público o residuos depositados por los vecinos, según la modalidad que establezca cada comuna.
Una vez dentro de la instalación, las ramas y los restos de madera pasarán por una trituradora de biomasa. La máquina reducirá considerablemente su tamaño y generará los denominados chips de poda, pequeños fragmentos de madera que podrán transportarse, almacenarse y aprovecharse con mayor facilidad.
“La poda es un dolor de cabeza para los enterramientos porque tiene mucho volumen y es muy difícil de manipular”, explicó el gerente general de Geocycle Argentina, Franco Liotti.

