Tras la multitudinaria manifestación del sábado en Madrid, unas 500 personas han acampado en la Plaza del Sol para pedir el fin de los desalojos y que se regulen y bajen los alquileres

El desahucio de Maricarmen Abascal, la vecina de 87 años que vivió siete décadas en una misma vivienda del distrito madrileño de Retiro, ha encendido la mecha de un hartazgo colectivo que va más allá del rechazo a los desalojos de personas y familias vulnerables. Este sábado miles de personas de todas las edades se manifestaron en la capital para decir basta al aumento de los precios, la especulación inmobiliaria y la falta de perspectivas para quienes intentan construir un futuro, en una movilización que ha terminado en una acampada en la céntrica Puerta del Sol.
Unas 500 personas han amanecido allí este domingo, según las cifras facilitadas por la Delegación de Gobierno a Europa Press, para reclamar la aprobación de un decreto sobre vivienda, al que ya denominan ‘decreto Maricarmen’, en el Consejo de Ministros que se celebrará el martes 29. La movilización aumenta la presión sobre el Gobierno, pues sostienen que lo ocurrido “no puede volver a suceder” y exigen medidas estructurales que modifiquen el modelo de vivienda en España: que deje de responder a la lógica de la especulación y quede garantizada como un derecho.
Desde el Sindicato de Inquilinas explican a Infobae que a lo largo de la jornada debatirán los próximos pasos de la asamblea. Aunque sitúan el martes como fecha decisiva, advierten de que las medidas que reclaman en el decreto “son una cuestión de mínimos, pero el problema es mucho más de fondo”.
La organización reclama que los contratos se renueven de forma automática y pasen a ser indefinidos, un sistema que, según explican, ya existe en países como Inglaterra, Alemania y Austria. También exige medidas para frenar los desahucios y congelar las actualizaciones de las rentas vinculadas al Índice de Precios de Consumo (IPC).

