Las autoridades locales asumieron altos costos para organizar el torneo, mientras la mayor parte de las ganancias es administrada por la federación internacional y la transparencia sobre el retorno fiscal se mantiene restringida
Las sedes texanas enfrentan altos costos y escasa transparencia en los acuerdos con FIFA, mientras el retorno para las arcas públicas sigue en debate (Imagen Ilustrativa Infobae)
La Copa Mundial de la FIFA dejará escasos beneficios económicos directos a Houston y Dallas, mientras los organizadores locales asumen cientos de millones en costos y la mayor parte de las ganancias queda en manos de la federación internacional de fútbol.

Texas se apoyará en subvenciones estatales y federales para cubrir gastos clave, aunque la opacidad contractual y el historial de estos eventos dejan dudas sobre el verdadero retorno para los contribuyentes.
Al analizar los antecedentes de grandes acontecimientos deportivos en Texas, se observa que el impacto económico directo para la región fue limitado en ocasiones anteriores.

Tras la celebración del Super Bowl de 2017, un informe oficial de la Contraloría del Estado de Texas concluyó que era “imposible” determinar si los contribuyentes recuperaron su inversión en el evento, según un análisis fiscal citado por The Texas Tribune. De hecho, la contabilidad oficial reflejó un déficit de USD 14 millones como resultado.
Estas experiencias previas ganan relevancia ante la inminente llegada del torneo de la FIFA en junio y julio, para el que Houston y Dallas han aceptado financiar la seguridad, el reacondicionamiento de estadios y festivales para aficionados, sin recibir participación en beneficios fundamentales como ventas de boletos, concesiones, mercancía ni estacionamiento.
