Decenas de miles de personas siguen desaparecidas y el tiempo se agota para encontrar supervivientes tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, los más devastadores que ha sufrido Venezuela en más de un siglo.
Equipos de búsqueda y rescate de Francia, el Reino Unido y España llegaron el martes a Venezuela para ayudar en la localización y recuperación de las víctimas de los potentes terremotos que sacudieron la región el 24 de junio y causaron la muerte de más de 1.700 personas.
Decenas de miles de personas siguen desaparecidas y el tiempo se agota para encontrar supervivientes tras los seísmos de magnitud 7,2 y 7,5, los más fuertes que han golpeado al país sudamericano en más de un siglo.
“El objetivo de la misión, en la que actualmente somos nueve, es precisamente buscar a las víctimas bajo los escombros. Disponemos de equipos que nos permiten detectar a personas sepultadas que siguen con vida; creemos que todavía puede haber muchas víctimas vivas bajo los derrumbes”, explicó Thierry Velu, fundador del grupo francés de ayuda en catástrofes GSCF.
Los expertos señalan que las primeras 72 horas tras una catástrofe natural marcan una estrecha ventana para rescatar a los supervivientes. Sin embargo, esa ventana crítica se cerró el sábado a las 18:04.
“También contamos con un geófono, que es como un estetoscopio digital. Vamos a escuchar cualquier impulso, cualquier golpe, cualquier voz, a muchos metros de distancia”, explicó Mario López, que encabeza el equipo de rescate español.

Mientras tanto, las Fuerzas Armadas estadounidenses repararon y reabrieron el lunes un puerto clave en la zona más afectada de Venezuela, justo cuando el país empezaba a enterrar a más de 1.700 víctimas de los dos terremotos. Cinco días después de que los potentes seísmos consecutivos arrasaran barrios enteros, la tarea de recuperar los cuerpos se imponía y las esperanzas de encontrar supervivientes se desvanecían.
Según el último recuento oficial, unas 1.700 personas han muerto y 5.000 han resultado heridas, sin que haya datos del Gobierno sobre el número de desaparecidos. Otros cálculos lo sitúan en decenas de miles.
El puerto de La Guaira volvió a operar. Allí, un corresponsal de AFP observó un almacén en el que se guardaban cientos de cadáveres sin identificar en bolsas mortuorias, además de algunos ataúdes. El buque USS Fort Lauderdale permanecía atracado y descargaba ayuda.
Decenas de familiares de esta región devastada esperaban frente a la morgue improvisada noticias de sus seres queridos mientras el personal forense, con uniformes azules, examinaba los cuerpos.
