El balance de las devastadoras inundaciones asciende ya a 903 muertos y 4.247 desaparecidos. Las autoridades han comenzado a enterrar temporalmente a las víctimas sin identificar, una medida que ha provocado indignación por el incumplimiento de los ritos funerarios hindúes.
Nepal enterró el lunes algunos de los cientos de cuerpos recuperados tras la devastadora riada que azotó la región del Himalaya la semana pasada, arrasando aldeas y causando una destrucción generalizada a su paso.
En el distrito de Chitwan, en el centro-sur de Nepal, cientos de víctimas fueron enterradas en zanjas improvisadas que servían como tumbas provisionales, a la espera de su identificación. Esto provocó acusaciones por parte de los lugareños de que se estaban ignorando las tradiciones funerarias hindúes.
Funcionarios del Gobierno señalaron que la medida es necesaria debido a la gravedad de la situación, ya que se estima que las catastróficas inundaciones causaron la muerte de al menos 903 personas, cifra que podría aumentar drásticamente, dado que 4.247 personas más siguen desaparecidas.
Algunos de los cuerpos enterrados fueron arrastrados cientos de kilómetros por el río Bhote Koshi desde el epicentro de la inundación antes de ser recuperados en Chitwan.

Familias angustiadas abarrotaron los centros de rescate y los hospitales en busca de sus parientes desaparecidos, mientras que otras se enfrentaron a la ardua tarea de identificar cuerpos en morgues desbordadas.
Las autoridades llevaron a cabo el entierro provisional de cerca de 100 víctimas el sábado, según informaron funcionarios, mientras los equipos forenses luchaban por hacer frente a la situación. Un convoy de vehículos que transportaban cuerpos entró en una zona boscosa y frondosa, mientras una excavadora cavaba una amplia zanja en la tierra roja, ante la mirada de funcionarios y medios de comunicación.
Anil Thapa, inspector de Policía a cargo de la gestión de los cuerpos, indicó que se estaban tomando muestras de ADN a otros 50 cuerpos antes de su probable entierro el domingo.
La limitada infraestructura forense y la insuficiente capacidad de las morgues en el distrito dificultaron aún más los esfuerzos para gestionar la abrumadora cantidad de cuerpos recuperados tras el desastre, según informaron las autoridades.

