La empresa E&M Viviendas Industrializadas quedó bajo investigación tras las denuncias de familias que pagaron por casas que nunca recibieron. Son casi 100 los damnificados.

La misma presunta maniobra habría sido realizada con al menos otros 15 denunciantes
El sueño de la casa propia para un grupo de familias mendocinas quedó truncado. Una causa por presunta estafa involucra a E&M Viviendas Industrializadas, firma que, según las denuncias incorporadas al expediente, captaba interesados, celebraba contratos para la construcción de viviendas y recibía pagos que, en algunos casos, llegaron a cubrir la totalidad de los montos acordados.
Los denunciantes sostienen que pagaron total o parcialmente sus casas, pero nunca recibieron las viviendas prometidas. Además, aseguran que, con el paso del tiempo, comenzaron las demoras y las dificultades para obtener respuestas ante sus reclamos. El caso ya se encuentra en manos de la Justicia, por lo que la Fiscalía dispuso investigar a los responsables de la firma por la presunta comisión del delito de estafa genérica, aunque hasta el momento no han sido imputados.

Uno de los convenios que ofrecía la empresa
La estrategia de E&M para captar clientes
Según pudo saber Sitio Andino, la empresa ofrecía distintas modalidades para adquirir las casas. Una de ellas establecía que, una vez cancelado el 70% del valor de la vivienda, comenzaría la construcción y posteriormente podía completarse el porcentaje restante.
Otra posibilidad consistía en cancelar el 100% del valor, lo que, según sostienen los damnificados, otorgaba prioridad para la construcción y posterior entrega de la propiedad. Sin embargo, los denunciantes aseguran que cumplieron con los montos acordados bajo alguna de estas modalidades y las viviendas no fueron entregadas. Algunos sostienen que los incumplimientos se arrastran desde hace varios años.
Según información a la que accedió este medio, una de las denuncias presentadas ante la Justicia de Mendoza describe cómo habría comenzado el contacto entre los potenciales clientes y la empresa. Los denunciantes señalaron que conocieron la firma mediante publicidad en redes sociales.
En particular, mencionaron una página de Facebook que contaba con más de 5.000 seguidores, publicaciones frecuentes, fotografías de viviendas supuestamente instaladas y comentarios atribuidos a clientes. De acuerdo con la denuncia, esa estructura digital proyectaba una imagen de “solvencia, seriedad y trayectoria”, lo que habría generado confianza entre quienes buscaban acceder a una vivienda propia.

Los denunciantes mencionaron una página de Facebook que contaba con más de 5.000 seguidores.
Pero el modus operandi no se limitaba a las redes sociales. Los interesados también concurrían personalmente a una sede ubicada sobre calle Húsares, en Guaymallén. Según la denuncia, el lugar contaba con cartelería institucional, personal destinado a ventas y administración y una estructura comercial que reforzaba la apariencia de una empresa estable.
Otro elemento señalado por los denunciantes es que, durante las reuniones, les mostraban una maqueta de la vivienda, terminaciones y diferentes materiales
En uno de los casos incorporados al expediente, una familia relató que, después de firmar el contrato en las oficinas, un cobrador acudía mensualmente a su domicilio para recibir las cuotas.
Del pago de las cuotas a un nuevo convenio
Según surge de una de las denuncias, la empresa había indicado a una familia que la construcción comenzaría una vez alcanzado el 70% del pago. En ese caso, una de las familias comenzó a pagar en 2022 y posteriormente, en diciembre de 2023, suscribió un nuevo documento denominado “Convenio Compra Directa”, mediante el cual se establecieron nuevas condiciones para completar el valor de la vivienda.

