El Ejecutivo de Mark Carney selecciona al consorcio alemán ThyssenKrupp Marine Systems para renovar su flota naval con una docena de sumergibles Type 212CD mediante un acuerdo multimillonario

El Gobierno canadiense ha cerrado el mayor contrato de adquisición militar de su historia al seleccionar a la empresa alemana ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS) para la construcción de hasta doce nuevos submarinos. El primer ministro, Mark Carney, oficializó la decisión desde una base naval en Halifax, Nueva Escocia, un movimiento que marca un punto de inflexión definitivo en la estrategia de defensa del país norteamericano frente a las nuevas amenazas globales.
La elección de la tecnología europea supone un golpe sobre la mesa a escasos días de la cumbre de la OTAN en Ankara. Canadá responde así a las crecientes presiones de sus aliados internacionales para incrementar drásticamente el gasto militar. El Ejecutivo de Carney se comprometió formalmente a destinar el 5% de su Producto Interior Bruto a defensa para el año 2035, superando con creces las exigencias previas de la alianza.
Esta maniobra estratégica reemplazará a la obsoleta flota de la clase Victoria, adquirida en los años noventa al Reino Unido. La situación de la Armada canadiense resultaba crítica, dado que de esos cuatro buques originales apenas queda un único sumergible operativo en la actualidad, lo que limitaba severamente la capacidad de patrullaje del país en sus propias aguas territoriales.
Una alianza naval con Alemania y Noruega
El modelo seleccionado para esta monumental renovación es el Type 212CD, un submarino diésel-eléctrico equipado con un sistema de propulsión independiente de aire basado en pilas de combustible de hidrógeno. Este diseño avanzado permite operaciones prolongadas bajo el agua con una firma acústica prácticamente indetectable. El propio Carney destacó durante su intervención que esta plataforma resulta óptima para asegurar la soberanía en las disputadas aguas del Ártico.
La operación se enmarca en un esfuerzo trinacional sin precedentes, tal y como detalla el portal especializado Interesting Engineering en su análisis del acuerdo. Alemania y Noruega ya habían encargado seis unidades de este mismo modelo cada una para sus respectivas armadas. Por lo tanto, la incorporación de Canadá creará una flota estandarizada de 24 sumergibles que operarán bajo el paraguas logístico y táctico de la Alianza Atlántica.
Para acelerar la modernización naval canadiense frente a la urgencia operativa, los gobiernos alemán y noruego acordaron ceder sus propios turnos en la línea de producción de Kiel. Gracias a este inusual gesto diplomático e industrial, la Marina Real Canadiense espera recibir sus primeros cuatro submarinos para el año 2034, hasta completar la entrega de la docena total hacia 2043.
