
A bordo del barco activista Bandero, de la Fundación Captain Paul Watson, viajaban ciudadanos estadounidenses, brasileños, franceses y españoles. Paul Watson no se encontraba en la embarcación.
Islandia ha ordenado la expulsión de 21 activistas contra la caza de ballenas, retenidos en Reikiavik desde la semana pasada después de que su barco fuera inmovilizado mientras perseguía a un buque ballenero, según informó la Policía a la agencia de noticias AFP este miércoles.
El Bandero, un buque perteneciente a una fundación dirigida por el activista por los derechos de los animales Paul Watson, fue abordado por las autoridades islandesas frente a la costa del país después de que obstaculizara las operaciones de uno de los últimos barcos balleneros que quedan en Islandia, el Hvalur 9.
Expulsión y veto para los activistas
“A todos los miembros de la tripulación del Bandero se les ha notificado ya una decisión de expulsión y de prohibición de entrada de nuevo en el país“, señaló en un correo electrónico a AFP el portavoz policial Gunnar Runar Sveinbjornsson.
Uno de los ocupantes del Bandero explicó a AFP que los activistas tenían inicialmente la intención de embestir el barco ballenero, pero fueron demasiado lentos y optaron por lanzar una embarcación neumática para desplegar una red que dañara las hélices del ballenero, intento que también fracasó.
La Policía islandesa acusa a los activistas de “supuestas violaciones del derecho internacional del mar y de poner en peligro la seguridad marítima” y ha solicitado su expulsión y la prohibición de su regreso a Islandia.

La Fundación denuncia la incautación de teléfonos
Entre quienes iban a bordo del Bandero había estadounidenses, brasileños, franceses y españoles, según una lista facilitada por la Fundación Captain Paul Watson. Paul Watson no se encontraba a bordo.
La tripulación había permanecido confinada en el buque en el puerto de Reikiavik, pero la Policía indicó este miércoles que ahora puede abandonar el barco. La fundación aseguró que su barco se encontraba en aguas internacionales cuando fue abordado.
Señaló que la detención de la tripulación era excesiva y denunció la incautación de sus teléfonos. Islandia es uno de los pocos países que todavía permite la caza comercial de ballenas, Noruega y Japón son los otros. El Gobierno islandés prevé presentar este otoño un proyecto de ley para prohibir esta práctica.

