El pronóstico 2026/27 anticipa más escurrimientos en varios ríos mendocinos. Irrigación advierte que el desafío será administrar el agua con cautela.

Sergio Marinelli, titular del Departamento General de Irrigación: “Se espera tener un año “húmedo”.Foto: Cristian Lozano
El Departamento General de Irrigación (DGI) presentó el pronóstico de escurrimientos para la temporada 2026/2027, con una perspectiva significativamente más favorable que la del ciclo anterior. La mayor disponibilidad se espera particularmente en la cuenca del río Mendoza, clave para el abastecimiento del área metropolitana y el oasis Norte, aunque el organismo advirtió que la provincia continúa atravesando un escenario de sequía estructural y variabilidad meteorológica.
La principal diferencia respecto de la temporada pasada está en las condiciones de nieve en alta montaña. Sin dudas, las nevadas de mediados de julio ayudaron a cambiar el panorama. Según explicó Sergio Marinelli, superintendente del DGI, este año se registra una acumulación considerablemente mayor y, en términos de agua disponible, el volumen es “más del doble” respecto del año anterior. No obstante, aclaró que una mayor cantidad de nieve no se traduce automáticamente en un incremento equivalente de los caudales, ya que intervienen otros factores meteorológicos e hidrológicos.

El intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suarez, junto al superintendente de Irrigación, Sergio Marinelli.
Foto: Cristian Lozano
La presentación del pronóstico se llevó a cabo en el Teatro Quintanilla y contó con la presencia del intendente de la capital, Ulpiano Suarez, el ingeniero y Director de Gestión Hidrica de Irrigación, Rubén Villodas, y los especialistas Maximiliano Viale (doctor en Ciencias de la Atmósfera e investigador adjunto de Conicet Mendoza) y Ezequiel Toum (ingeniero civil y doctor en ingeniería, hidrólogo e investigador del Ianigla).
El río Mendoza, con un pronóstico 29% superior al promedio
Entre las principales cuencas de Mendoza, el escenario más favorable aparece en el río Mendoza, cuyo derrame pronosticado alcanza los 1.780 hectómetros cúbicos (hm³), frente a un promedio histórico de 1.378 hm³. Esto representa aproximadamente un 129% del año medio y ubica a la cuenca dentro de la clasificación hidrológica de año húmedo.
Marinelli destacó la magnitud del volumen esperado y explicó que se trata de una cantidad de agua que permitiría cubrir las necesidades de los distintos usos del oasis. “Este año va a haber más agua” en comparación con la temporada 2025/2026.
El panorama también es positivo en otras cuencas. El río Tunuyán tiene un derrame estimado de 990 hm³, equivalente al 117% del promedio, mientras que el río Grande alcanza los 3.470 hm³, frente a un promedio de 3.128 hm³, es decir, un 111%.
El pronóstico por cuenca

Pronóstico de escurrimientos de los ríos de Mendoza, temporada 2026-2027.
Foto: Departamento de Irrigación.
¿Por qué más nieve no significa, necesariamente, más agua?
El comportamiento del deshielo será uno de los factores determinantes durante la temporada. Irrigación advierte que el volumen anual previsto es favorable, pero existe incertidumbre respecto de cómo se distribuirá el agua a lo largo de los meses.
“Los deshielos fuertes, según cómo estén las temperaturas, van a empezar a ser recién sobre fines de diciembre”, explicó Marinelli. Esto significa que puede existir un desfasaje entre la disponibilidad de agua y la demanda agrícola, que comienza a incrementarse con fuerza durante noviembre y diciembre y alcanza niveles elevados en el verano.
Un año favorable no modifica la alerta por sequía
Aunque el pronóstico 2026/27 representa una mejora importante, Irrigación mantiene activo su alerta de sequía. La razón está vinculada con la evolución de las últimas temporadas y con una tendencia climática de largo plazo que obliga a administrar el recurso con cautela.
“Este año es un año de mucha agua en el río. Tenemos que tratar de ser austeros”, sostuvo Marinelli, quien recordó que la provincia atravesó buena parte de los últimos años bajo condiciones de escasez.
El funcionario remarcó que la abundancia de una temporada no significa que la crisis hídrica haya quedado atrás. “Esto es una variabilidad climática que va a seguir ocurriendo”, afirmó, y señaló que los modelos utilizados por el organismo proyectan una disminución de los aportes hacia 2050.
En la misma línea, el intendente de Mendoza, Ulpiano Suarez, pidió no interpretar el nuevo escenario como el final del problema hídrico. “Si bien el pronóstico para la temporada 26-27 es más positivo que el anterior, no nos podemos quedar con la foto de este año o de los próximos meses”, sostuvo.

