Hidrovía: el próximo escándalo que va a sacudir al gobierno de Javier Milei

El Grupo Neuss apunta a quedarse con el 50% de una concesión que lo tiene como socio oculto de la belga Jan de Nul, junto a Román, el “zar de las grúas”. El contrato por balizamiento está prometido a Juan Ondarcuhu y al “dueño” del puerto de Bahía Blanca, Gustavo Elías. Pliego a medida, crecimiento vertiginoso de la mano de la administración libertaria y la conformación de un nuevo monopolio en el mercado energético y la logística.

El Grupo Neuss apunta a quedarse con el 50% de una concesión que lo tiene como socio oculto de la belga Jan de Nul, junto a Román, el “zar de las grúas”.
El Grupo Neuss apunta a quedarse con el 50% de una concesión que lo tiene como socio oculto de la belga Jan de Nul, junto a Román, el “zar de las grúas”.

¿Qué tienen en común la Hidrovía, Transener, los pozos maduros de YPF y el Belgrano Cargas? Que todos son activos estratégicos para la logística y la integración del mercado energético argentino. Y que todos están en la mira o fueron adquiridos por un grupo empresario que, sigilosamente, se ha convertido –por acumulación y rapidez- en el principal beneficiario del gobierno de Javier Milei en licitaciones y concesiones clave.

En las últimas horas, el holding comandado por Juan y Patricio Neuss avanzó un paso para hacerse del control de la Hidrovía, casi sin competencia, con el mascarón de proa del gigante belga Jan de Nul, que busca conservar la concesión que detenta desde 1995. Un pliego a medida para excluir a los chinos y una cláusula secreta para que la multinacional le “ceda” el 50% del negocio a la familia Román y a los Neuss como socios locales son el marco del próximo escándalo que puede desembocar en otra tormenta política y judicial para el gobierno de los hermanos Milei.

Es un secreto a voces en el mercado que, en tiempo récord, y desde la llegada de la administración libertaria, el Grupo Neuss ha ido conformando un imperio que, en pocos meses, creció a un nivel exponencial, al calor de las buenas relaciones con el poder político para quedarse con privatizaciones que dependen del Estado. Pero si logran esquivar todas las irregularidades que arrastra el pliego desde sus inicios están frente a uno de los mayores negocios que puede ofrecer hoy la Argentina.

Y a un paso, también, de controlar las vías navegables que tienen por destino a Europa, con todo lo que ello implica. Es por eso que la DEA puso un ojo en el resultado del proceso licitatorio y monitorea con atención a los socios ocultos que están agazapados detrás de los actores principales en la puja.

Pero, además, especialistas del sector indican que en poco más de dos años los Neuss pasaron a controlar la cadena energética argentina: generación, transporte y distribución. Una integración vertical pero que –por el dominio sobre activos clave- podría tener un perfume a monopolio. La salida de “shopping” de los Neuss por empresas de las que se está retirando el Estado bajo el paradigma de privatizaciones de Milei puede tener otros objetivos a corto plazo. Aguas y Saneamiento Argentina (AySA) y el Belgrano Cargas. Fuentes del mercado energético no dudaron en hacer una comparación filosa que tiene diferencias, pero algunas similitudes: “Los Neuss son los nuevos Lázaro Báez de Milei”. El grupo tiene 120 años de trayectoria, sí. Pero nunca nadie había tenido un crecimiento tan vertiginoso en un sector mucho más estratégico que la obra pública, como lo es el energético. Imposible sin explotar al máximo las relaciones con el poder político. El final de esos experimentos ya es conocido.

Los socios ocultos de la Hidrovía

El interés de Neuss por la Hidrovía no es nuevo: un ex funcionario del gobierno de Mauricio Macri, contó a este diario que en 2016 lo visitó Jorge Neuss, el patriarca que siguió el legado de la empresa y amplió su diversificación. Estaba interesado desde entonces en la Hidrovía del Río Uruguay, y le hablaba en nombre del propio Macri, gracias a su buena relación con el entonces presidente de la Nación.

En las últimas horas, el holding comandado por Juan y Patricio Neuss avanzó un paso para hacerse del control de la Hidrovía.

En las últimas horas, el holding comandado por Juan y Patricio Neuss avanzó un paso para hacerse del control de la Hidrovía.

Detrás de Jan de Nul asoma no solo el expresidente Mauricio Macri, enfrentado en lo político con el Gobierno, pero no en los negocios. Sino, principalmente, el Grupo Neuss, integrado en un consorcio oculto con el Grupo Román –hoy rebautizado Ciencia al Servicio del Movimiento (CSM)- fundado por el magnate de la logística Alfredo Román, el “zar de las grúas”. La clave son los subcontratos que emergen del codiciado pliego de licitación. Ese reparto del 50% del contrato ya fue acordado si la empresa belga logra continuar con la operatoria. Con un pliego a medida ya despejaron la posibilidad de que hubiese competencia china.

El cisne negro que surgió en las últimas horas es que el escándalo llegó al Congreso con un pedido de diputados para suspender el proceso licitatorio porque se habría falsificado un documento atribuido a la ONU como informe técnico.

En la Hidrovía lo central son las derivaciones que implica el contrato. Por eso emergen otros nombres como el del empresario Juan Ondarcuhu, líder del Grupo Servicios Portuarios SA, concesionario de las terminales portuarias VI y VII en el puerto de Rosario. Anotado en el RIGI para un nuevo puerto en Timbúes. Ondarcuhu fue el punto de partida para que la justicia investigara por lavado de dinero a Maruba –una naviera de las más antiguas de la industria y de la que su directivo- a partir de la conocida causa contra el SOMU.

El nuevo esquema de socios ocultos contemplaría que Ondarcuhu se quedara con el balizamiento –como parte de las tareas de la privatización- junto a Gustavo Elías, otro nombre ineludible del puerto de Bahía Blanca y quien aparece como la contracara del dueño del Grupo Servicios Portuarios. El tándem Ondarcuhu-Elías son los favoritos para el tramo de balizamiento que exige el pliego. Se quedarían con el 100% de esas tareas, subcontratados por Jan de Nul.

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