La devaluación constante, la inflación y la incertidumbre institucional marcan la gestión transitoria de Delcy Rodríguez, mientras la ciudadanía cuestiona las afirmaciones de Donald Trump sobre la supuesta prosperidad del país

Fotografía tomada de la cuenta oficial en Facebook de la Oficina del primer ministro de Granada, Dickon Mitchell, que muestra a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez (c), caminando durante su llegada a la isla de Granada. EFE/ Oficina del Primer Ministro de Granada
Con un dólar que sube a diario, protestas semanales por salarios y un chavismo que retiene el control gubernamental, Venezuela cumple cinco meses sin Nicolás Maduro y una realidad que para muchos no ha cambiado, pese a la operación militar que sacó del poder al líder chavista y que en opinión de Donald Trump ha traído alegría a los venezolanos.
Tras el impacto inicial de la operación estadounidense del pasado 3 de enero, los venezolanos no ven un alivio económico pese a la participación de Washington en áreas como el petróleo y la minería, mientras que el destino político del país —bajo la conducción de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez— sigue siendo una incógnita.
Y aunque la flexibilización de las sanciones estadounidenses ha permitido sellar acuerdos petroleros con inversionistas y ha facilitado el retorno del país a organismos como el Fondo Monetario Internacional, los anuncios económicos van por un carril ajeno al bolsillo de la gente y el bienestar real sigue ausente, según testimonios recogidos por EFE.
